martes, 1 de marzo de 2016

Día 17: En Meteora


En la llanura de Tesalia encontramos una zona de peñascos de piedra arenisca. Fueron esos peñascos los que una serie de monjes eremitas eligieron para establecer su retiro, construyendo hermosos monasterios en busca de la soledad espiritual.


Llegaron a ser 24 monasterios, de los que en la actualidad sólo quedan 13 y abiertos al público tan sólo 6.

- Monasterio de la Trasfiguración o Gran Meteoro: el más conocido.
- Monasterios de San Nicolás: Construido a principios del siglo XVI.
- Monasterio de Varlaam.
- Monasterio de Roussanou.
- Monasterio de la Santísima Trinidad: Difícil accesibilidad.
- Monasterio de San Esteban: El más accesible


En el día 17 de nuestro viaje realizamos una ruta por esta zona para visitar algunos de sus monasterios, que se concentran en un área de 17 kilómetros. La entrada a cada monasterio costaba entonces 2 ó 3 euros y los días y horarios de apertura variaban. En cuanto a la vestimenta, las mujeres no pueden acceder con pantalones cortos o minifalda y deben llevar los hombros cubiertos; los hombres no pueden acceder con pantalones cortos y camisetas de tirantes. Aunque en algunos monasterios son más flexibles con estas normas.

 


Nosotros solo visitamos tres de los monasterios, ya que estábamos de paso y teníamos que continuar nuestra ruta hacia el sur.

      
       

     

Las localidades más cercanas para buscar alojamiento son Kastraki y Kalambaca. Como íbamos de paso y no pernoctamos en la zona, no puedo recomendar ningún establecimiento. 

Aquella noche la pasamos en Loutra Ipatis, una pequeña población conocida por sus aguas termales, y situada a 90 kilometros al norte de Delfos, que era nuestra siguiente visita. Debía ser temporada baja, porque el pueblo estaba casi vacío. Nos alojamos en un hotel tipo residencia, el hotel Lux, lo recuerdo perfectamente porque el dueño resultó ser una persona muy hospitalaria y amable; aquel día España jugaba la semifinal de baloncesto de la olimpiada de 2012 y este señor contactó con el restaurante de un amigo para que nos dieran de cenar a las siete de la tarde y nos pusieran el partido.

  Cenamos de maravilla y disfrutamos de la victoria de España como si estuviéramos en nuestra propia casa. 

    Próxima parada: Visita a Delphos.

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